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5 de noviembre de 2017

Mala gestión de pilas y baterías impacta en la salud y el medio ambiente

Idealmente, es que vuelvan al fabricante para que éste se encargue de reciclar y reutilizar lo que le sea útil. Sin la adecuada gestión, al término de su vida útil las pilas son desechadas junto con la basura doméstica. Éstas, al integrase al medio, ocasionan graves daños a la salud y al ambiente debido a los materiales químicos que contienen.

 Una pila común contamina 3000 litros de agua./ Gentileza.


Profesionales de la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) explican que las pilas se consideran residuos peligrosos porque tienen capacidades corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas e inflamables. El manejo inadecuado de los residuos es actualmente uno de los problemas de tipo ambiental y de carácter social que afecta a la población mundial. La ciencia ha progresado con la creación de nuevos materiales, y ha tomado nuevos enfoques para su tratamiento y disposición final al terminar su vida útil.

Producen electricidad a partir de reacciones químicas de acuerdo con el tipo de sustancias que contienen, como grafito, dióxido de manganeso o metales como zinc, litio, níquel, cadmio, plata y mercurio.

En ese contexto, destacan que una forma correcta de encarar la gestión de las pilas usadas idealmente es que vuelvan al fabricante para que éste se encargue de reciclar y reutilizar lo que le sea útil, mediante la implementación de tecnologías adecuadas.

“En términos prácticos, la gestión de las pilas usadas debe comenzar por la recolección en forma separada y continúa para su envío a disposición final en rellenos de seguridad o a plantas donde se realice su reciclado”, señalan.

Se calcula que el consumo promedio de pilas por habitante es de 10 unidades al año, que equivalen a un peso aproximado de 400 gramos, sin considerar las que vienen incluidas en los aparatos nuevos. Estas cifras pueden duplicarse en tres años, debido a una gran oferta de mercancías ilegales de bajo precio y mala calidad.

Sin la adecuada gestión, al término de su vida útil las pilas son desechadas junto con la basura doméstica. Éstas, al integrase al medio, ocasionan graves daños a la salud y al ambiente, debido a los materiales químicos que contienen, y que al encontrarse en los basureros con el tiempo pierden las carcasas y sufren de corrosión por la acción climática y procesos de fermentación de la basura, con lo que sus compuestos tóxicos se filtran (lixivian) contaminando suelos y cuerpos de agua. Además, la mayor parte de las veces, las pilas y baterías terminan siendo quemadas en estos basureros, lo que aumenta la contaminación por la generación de sustancias muy peligrosas y cancerígenas, como son las dioxinas y furanos.

Efectos nocivos al ambiente

En cuanto a los efectos nocivos que ocasiona al medio ambiente, refieren que éstos son exorbitantes, ya que las pilas, cuando están en la basura, pierden su cubierta y liberan los metales que contienen, se filtran al suelo, pasando a las napas de agua y llegando hasta los ríos. Por ejemplo, una pila “botón” de mercurio puede contaminar 600 mil litros de agua, equivalente al consumo de 30 personas durante toda su vida de este vital líquido. Otros ejemplos muestran que una batería alcalina contamina 175 mil litros, una de botón de óxido de plata 14 mil litros y una pila común 3000 litros de agua.

Las pilas desechadas son una pequeña muestra de la enorme cantidad de basura tóxica que cotidianamente van a parar a basureros a cielo abierto y rellenos sanitarios, con imprevisibles consecuencias para la salud y el medio ambiente. Hasta ahora, la medida más adecuada es la recolección de las mismas y su disposición en rellenos de seguridad especialmente acondicionados para residuos de este tipo.

Efectos nocivos a la salud

Las pilas provocan un grave daño a la salud si no tienen un tratamiento previo a su disposición final y que ésta sea segura. Ya que contienen elementos que al paso del tiempo afectan a la salud, generando enfermedades tales como cáncer, daño al cerebro, los riñones y, en caso de las embarazadas, puede ocasionar graves daños al feto, como por ejemplo retraso mental, en el andar o el habla, falta de coordinación, ceguera y convulsiones.

Además, puede ocasionar daños al sistema nervioso, edema pulmonar, bronquitis crónica, al ingerir alimentos o tomar agua que contengan este tipo de sustancias químicas.

Por ejemplo, el mercurio es un posible cancerígeno y es bio-acumulable. El mercurio que se emite en los basureros contamina el agua y la tierra, con lo que puede llegar a la comida pues se acumula en los tejidos de peces.

El plomo puede dañar el sistema nervioso, los riñones y el sistema reproductivo y no se degrada. Cuando se libera al aire puede ser transportado largas distancias antes de sedimentar. Se adhiere a partículas en el suelo y puede pasar a aguas subterráneas.

El litio es un neurotóxico y tóxico para el riñón. La intoxicación por litio produce fallas respiratorias, depresión del miocardio, edema pulmonar y estupor profundo. Daña al sistema nervioso. El litio puede lixiviarse fácilmente a los mantos acuíferos.

El cadmio es una sustancia cancerígena que si se respira a altos niveles produce graves lesiones en los pulmones e ingerirlo produce daños a los riñones. En dosis altas, puede producir la muerte. Ingerir alimentos o tomar agua con cadmio irrita el estómago e induce vómitos y diarrea. El cadmio entra al aire y al agua de fuentes como vertederos y derrames de desechos domésticos y se puede viajar largas distancias.

El níquel tiene efectos sobre la piel. Respirar altas cantidades produce bronquitis crónica y cáncer del pulmón y de los senos nasales. Se libera a la atmósfera por incineradores de basura. En el aire, se adhiere a partículas de polvo que se depositan en el suelo.

Sobre la base de esta información, es propicio construir un programa de educación ambiental para el manejo, la gestión y disposición final de pilas; evaluar los problemas y efectos de los componentes contaminantes y sus efectos para plantear las posibles soluciones de manejo y consumo; estructurar intervenciones educativas para la sustentabilidad, es decir, consumo deseable, manejo adecuado, y tratamiento y disposición final.


Salud Pública

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