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¡Las campeonas!

22 de mayo de 2018

Eternamente gracias, luchador incansable

Si no hubiese sido por él, probablemente jamás habría sentido este cariño que le tengo al Rayadito. Sí, un luqueño me lo tuvo que enseñar; eso y muchísimas otras cosas. Martín Fragueda dejó tanto en mí, que se lo voy a agradecer toda la vida.

Parte del equipo periodístico de Panorama Deportivo.

Por Sergio Velázquez


Me afectó la muerte de Martín, como si se tratara la de un familiar. No esperé que se fuera tan pronto. Quería que viera mi madurez pasando los años, que se sintiera orgulloso de mí, por haberme formado en su cantera, como siempre lo digo. Ni siquiera me pude despedir o hacerle saber lo agradecido que le estoy y que le estaré siempre. Me enteré y no lo pude creer. Me costó dimensionar esa noticia. Me puse a pensar, por un momento, en lo que serán los domingos sin él detrás del querido Rayadito.

Lo conozco de hace 6 años, cuando fui a Radio Nuevo Mundo y le pedí una oportunidad, sin saber nada de la organización. Mis expectativas fueron enormes, típicas de los jóvenes que recién empiezan y ya creen que cubrirán equipos grandes. Y, como ya se imaginarán, me desanimé totalmente, cuando su respuesta fue: “Nosotros seguimos al Sportivo San Lorenzo y la Liga Sanlorezana”. Dentro mío un “ndéraaa”, pero ya estaba allí. Quién lo diría. Hoy, varios años después de aquel febrero de 2013, puedo decir que amo a ese equipo del que sabía poco, que vivo sus partidos como un hincha más, con la ilusión de que alguna vez sea un club verdaderamente grande.

Trabajar con Martín no fue cosa fácil. Tenía sus cositas, su carácter. ¿Quién no se quejó de su jefe alguna vez? Aún así, intentamos con mis compañeros nunca fallarle. Él lo valoraba, no era de esos tipos que te felicitaban por un buen laburo (mucho menos te pagaba un extra), pero tenía su manera de darte a entender que hiciste las cosas bien y que debías seguir así.

Admiré su trabajo. Viví en carne propia el sacrificio que hacía para pagar el espacio en Radio Libre, medio al cual nos fuimos cuando Nuevo Mundo dejó de existir. El monto es considerable, para lo que significa una producción local. No compartía muchos de sus criterios, pero jamás desconocí lo laburador que era ese señor y lo delicado que era con las cuestiones técnicas.

Las diferencias que tuve con Martín me hicieron renunciar a Panorama. Consideré una censura de su parte y me descargué contra él en mi regreso a San Lorenzo Hoy. Dije cosas de las cuales me terminé arrepintiendo (por la forma en que me expresé), y cuando volvimos a hablar le ofrecí disculpas. Me pidió trabajar con él, una vez más, pero tuve que negarme, explicándole que tenía proyectos en mente (el año ya terminaba) y que ya había acordado laboralmente con Gustavo Díaz. Admito que le seguía guardando algo de rabia.

Mi estilo crítico nunca le gustó y me lo dijo muchas veces, me pedía que cambie, me decía que ese estilo no funcionaba acá, que no nos iba a hacer ganar plata. Por ahí tenía razón, pero nunca le hice caso, pues soy bastante testarudo.

Martín, amigo, jefe, padre superior como te decíamos de cariño… en donde quiera que estés, te agradezco infinitamente el haberme aceptado dentro de la familia de Panorama Deportivo. Vos me adoptaste, siendo yo un desconocido. Te la jugaste por mí. Cuando empecé a hablar al micrófono, me temblaba la voz, hice “peladas” al aire, qué paciencia me tuviste hasta que se me quitara ese miedo.

Cuando San Lorenzo descendió a la B, hice un duro comentario contra la Directiva del club, en una columna de opinión, lo cual hizo que el Sr. Luis Coronel (tesorero de aquel entonces) me expulsara del estadio. Al día siguiente, en el programa, te mostraste en contra de la equivocada actitud de nuestro amigo, aunque también me dijiste que me pasé un poco de la raya. Siempre tratabas de estar más o menos en el medio. Te animaste a decirle a tu amigo Fulgencio Samudio, presidente de la Federación Sanlorenzana de Futsal FIFA, que cerrar las puertas de las sesiones a la prensa era ridículo. Casi explotaste contra Sergio Orteman cuando mandó echarme de una práctica y le dijiste a un par de dirigentes “no tienen vergüenza”, ese día me sorprendiste.

Martín, tuviste el lujo de contar con el mejor equipo periodístico en el ámbito deportivo, y gracias por dejarme formar parte de él. Gracias por permitirme ser compañero de gente maravillosa, a quienes quiero y respeto como hermanos, y con quienes comparto mi tristeza por tu partida. Sé que ellos están golpeados, pero tienen que seguir. Muchas veces nos hablaste de que alguien debía tomar la posta cuando ya no estés, solo que los muchachos no esperaban que ese desafío llegara tan pronto.

Gracias, una vez más. Por el laburo, por los consejos, por ser (junto a Gustavo) uno de mis maestros, y por los amigos que me gané por tu intermedio. Te vamos a extrañar.

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