.

.

Lo Último

9 de diciembre de 2018

La cruz mayor del antiguo cementerio de San Lorenzo

Este pedazo de “Urundey-mí” era parte de la cruz mayor del cementerio que los Jesuitas tenían dos siglos atrás en su estancia de Capilla Cué. Allí surgió la actual ciudad de San Lorenzo.

Parte de la cruz mayor del cementerio de los Jesuitas en Capilla Cué.

Un pedazo de la cruz mayor en la compañía de Capilla Cue quedó un símbolo espiritual de la estancia que tenían allí los Jesuitas. Pobladores del lugar tenían y veneraban hasta unos años atrás a la cruz mayor del cementerio desaparecido de los mencionados religiosos.

Esta mañana el hijo del coronel Romero (poblador de Capilla Cue) me dijo que la cruz mayor está todavía ahí” nos manifestó el capitán Speratti y para verificar la información nos dirigimos hacia el lugar indicado con la compañía del intendente de San Lorenzo, Sr. Alberto Sánchez B. y el secretario municipal, Juan Ramón Villalba.

Ya no existen indicios de la capilla que había pertenecido a los Jesuitas, pero las informaciones de los pobladores nos encaminaron hacia el posible lugar de la cruz mayor. Finalmente en una casa no muy antigua ni grande que se encuentra sobre el camino a la Villa del Maestro, nos anunciaron que la cruz había estado ahí.

Se trata de la casa de Heriberto Delvalle, quien la había adquirido de Ezequiel Ayala. El amplio terreno de la vivienda era exactamente el lugar donde anteriormente estaba el cementerio de los Jesuitas. Tal lo que se interpreta de acuerdo a lo manifestado por la dueña de casa, quien asegura que a escasa profundidad del terreno se encuentran restos de esqueletos humanos en abundancia.

La cruz mayor enclavada dos siglos atrás por los religiosos estaba cumpliendo otra función en ese momento. El palo principal de la antigua cruz ayudaba a sostenerse a un poste del alambrado. El pedazo de “Urundey-mí” fue trasladado a ese lugar por los nuevos dueños de casa y el resto fue quemado hace dos años. Desde entonces los pobladores dejaron de visitarlo en Semana Santa.”


Fuente: Silvio Avalos Sánchez

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Print Friendly and PDF