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9 de septiembre de 2019

Les quitan el pan de la boca a los niños

[EDITORIAL] Padres de alumnos de la escuela Mariscal Estigarribia denunciaron que la siempre cuestionada empresa Girasol incumplió con el contrato del almuerzo escolar. Según los indignados padres, las irregularidades tendrían la complicidad de los directivos de la institución. Si bien los concejales solicitaron informes y que se investigue el hecho, llamó la atención su tibia reacción. Pero lo que más llamó la atención fue el “sincericidio” de un concejal, quien aseguró que con sus respectivas visitas se “ha mejorado totalmente todo”, que ahora “está en condiciones”. Estamos ante una reiterada práctica y probablemente quede una vez más en el famoso “oparei”, por lo que los padres deben seguir reclamando con firmeza que las irregularidades sean debidamente esclarecidas y sus responsables reciban las sanciones que se merecen.


Padres de alumnos de la escuela Mariscal Estigarribia de Reducto denunciaron la semana pasada que la siempre cuestionada empresa Girasol S.A., encargada de repartir el almuerzo escolar, no proveyó las verduras y frutas conforme al contrato para unos 221 estudiantes.

Y como si fuera poco, la cocinera denunció que no está cobrando su salario y advirtió que renunciaría. Aunque con todo el escándalo, el sábado informaron que ya se le pagó.

Se trata de un contrato de G. 2.086.320.600 con recursos del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo  (Fonacide).

Según los indignados padres, las irregularidades tendrían la complicidad de los directivos de la institución que buscaron minimizar y desentenderse del hecho. Ademas de esto, ante los cuestionamientos de una mamá sobre la calidad y cantidad del almuerzo, la vicedirectora Angélica Cáceres de forma arrogante y desubicada respondió: “A mi si no me gusta me voy comer en casa".

Sin dudas, tiene mucho que explicar la responsable de recepcionar los alimentos, puesto que cómo es posible que haya firmado que recibió todo, pero que aun así falten los alimentos en cuestión. 

Si bien los concejales solicitaron informes y que se investigue el hecho, llamó poderosamente la atención su tibia reacción. 

Pero lo que más llamó la atención fue el "sincericidio" del concejal “Nery” Quiñonez, quien aseguró que con sus respectivas visitas a la escuela se “ha mejorado totalmente todo”, que ahora “está en condiciones” y esperan “que no vuelva a suceder en otra escuela”. En efecto, estas manifestaciones confirman plenamente que las irregularidades existieron o existen.

Y que la nota remitida a la Junta Municipal por la directora de la escuela, junto a otras directoras de instituciones educativas, asegurando que “los productos llegan a (las) instituciones en tiempo y forma”, fue con la hipócrita intención de desviar la atención.

Por otra parte, es oportuno recordar que Girasol registró varias denuncias en Presidente Franco e Itakyry, departamento de Alto Paraná; igualmente en algunas ciudades del departamento de Caaguazú. Sin embargo, el Gobierno Municipal procedió a la adjudicación.

Es lamentable que las autoridades no hayan aprendido nada de las malas experiencias, puesto que con firmas como Ladero Paraguay S.A. se ha tenido un sinfín de irregularidades tanto en la calidad y cantidad del almuerzo, eso sin hacer mención a las fraudulentas licitaciones registradas desde el año 2014 al 2017. 

Por esta y otras razones, es difícil no suponer la confabulación de las autoridades municipales en este pestilente asunto, salvo que tengan la dignidad de esclarecer lo suficiente.  

Estamos ante un reiterada práctica indignante y probablemente no solo quede en el famoso “oparei”, también que sigan dándose otros, por lo que los padres deben seguir reclamando con firmeza que las irregularidades sean debidamente esclarecidas y sus responsables reciban las sanciones que se merecen.

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